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Los 10 básicos en comunicación visual: Branding

Por Ruiz Stinga Studio el 13 diciembre, 2018 en autonomo, comunicación, creatividad
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Esta serie de posts intentará poner luz sobre los 10 términos básicos que utilizamos día a día los diseñadores cuando trabajamos en tu comunicación visual. Me he encontrado con que, en mis interacciones diarias con clientes y potenciales, no todos entienden muchas veces la mitad de los términos que utilizo.

El lenguaje es simplemente un punto de partida en común, define las bases de la interacción de ideas y, en este caso, de servicios. Es vital que puedas entender lo que dice tu diseñador, sobre todo cuando recibes más de un presupuesto y necesitas hacer una comparación valorativa entre uno y otro.

Hoy hablamos de branding, el proceso por el cual creamos la identidad de una marca.

 

Hace unos años hablábamos de logotipo, como el elemento único y principal que representa una marca. Nos referimos a un signo visual que conceptualiza y representa algo. Los logotipos llevan detrás mucho estudio porque tienen que pasar muchas pruebas y ser muy versátiles en cuanto a aplicaciones (lo podemos aplicar muy pequeño en un boli o muy grande en una valla publictaria). El logotipo es el elemento principal del branding, de donde cuelga todo el ecosistema visual de una marca, pero no es el único.

El mundo se ha complejizado en muchos sentidos y por ende, la comunicación está sufriendo grandes cambios de enfoque debido a ello. Si entendemos el proceso de comunicación como el proceso de atención-distracción, podrás darte cuenta cuánto de importante es ahora la repetición y la comunicación 360º.

Antes paso a explicarte estos conceptos para que puedas montar la gran imagen del branding y entender sus alcances e implicaciones.

  1. Comunicar es captar la atención

La atención hoy día es el bien más preciado y el más escaso. Vivimos en la era de la hiper-información, lo que muchas veces se convierte en la inforxicación (el exceso de información que te intoxica y te paraliza). Estamos constantemente bombardeados por estímulos de comunicación. Literalmente todo el mundo alrededor trata de hablar con nosotros (y de captar nuestra atención).

Lamentablemente, nuestra atención tiene un espacio muy limitado y no podemos asumir todo lo que pasa allí fuera sin colapsar. De manera que nuestro cerebro funciona en modo supervivencia y retiene los últimos estímulos, dejando en el olvido a los anteriores.

Puede que te de la impresión de que te olvidas cosas y que antes esto no te pasaba. Generalmente lo achacamos a la edad pero la verdad más profunda es que estamos viviendo en una época en que la polución mental es tanto o más grave y nociva que la polución ambiental.

  1. La repetición hace el mensaje

En un contexto como este casi todos estamos la mayor parte del tiempo distraídos. Con distraídos me refiero a que no acabamos de absorber lo que pasa alrededor básicamente porque es demasiado y porque no tenemos espacio mental para procesarlo. Es entonces cuando nos volvemos seres distraídos, en realidad es un mecanismo de nuestro cerebro que nos protege del colapso.

En estas épocas la comunicación más efectiva no es el super anuncio que ha costado mucho de hacer sino ese goteo constante de apariciones de marca en nuestra nube mental particular.

  1. La comunicación 360º, la que está en todos lados

Teniendo en cuenta el punto 1 y el punto 2, te podrás imaginar que ahora la comunicación se ha sofisticado mucho. Ya no podemos referirnos a un logotipo como el principio y el fin de un mensaje, sino que necesitamos mucho más. Ha nacido el concepto de la comunicación 360ª para explicar la comunicación que pasa en todos los niveles y que está en todos lados. Sólo por poner un ejemplo, en mi caso en que soy una profesional que visita clientes, mi tarjeta de presentación es sólo una parte de esa interacción, no debo olvidar como me visto, si me maquillo o no y tampoco puedo olvidar como hablo y como me expreso al recibir un encargo porque todo eso también crea y construye la gran imagen global que, luego, se apoya en un logotipo acertado, en una tarjeta bonita y en una comunicación visual adecuada.

El branding es, de alguna manera, la evolución del antiguo logotipo. Antes te hacías un logotipo que se replicaba sistemáticamente en toda tu comunicación y eso ya era suficiente. Tenías tu traje visual, era un traje con cara y ojos, estabas en la liga grande. Hoy día el logotipo es solo el principio de tus acciones de comunicación visual. Y no solo eso, ni el logotipo ni tus acciones de comunicación visual venden nada, solo hacen de bandera y de señal, para que se te vea en el mar de ofertas similares.

A mi me gusta mucho la definición de ecosistema visual para definir a ese universo visual en donde tu marca existe, ese universo que utilizas en todas tus interacciones. Cada vez que emitas un mensaje, por pequeño que sea, debe ir teñido de ese ecosistema, para que, a lo largo de todos los pequeños mensajes ubicados en diferentes puntos (y redes sociales), tu branding, tu marca y tu identidad vayan tomando forma y vayan teniendo personalidad.

Antes construías un logotipo y con eso ya tenías la marca. Hoy necesitas toda una batería de apariciones y de acciones de visibilidad para lograr el mismo efecto que antaño lograba el logotipo por su propio pie. El mundo ha cambiado, nuestra atención como receptora está mucho más saturada y necesitamos estímulos repetitivos para poder retener algo. Esto en sí no es ni bueno ni malo, sin embargo, saberlo y aplicarlo significa un mundo en la visibilidad de tu proyecto.

Este post forma parte de la serie Los 10 básicos en comunicación visual porque cuando tu profesión es tu vocación, como es mi caso, estás atado a ella porque ella te llama una y otra vez. Es mi forma de rendir homenaje al diseño, a la creación visual y a todos los diseñadores y creadores visuales que hacemos el mundo más alegre y más bonito.

Después de 20 años moviéndome en el mundo del diseño gráfico y la comunicación visual, he aprendido que los diseñadores tenemos mucho por aportar al mundo de la empresa. Pensamos diferente, replanteamos el mundo, vamos por libres, estamos conectados con nuestro lado creativo. Tenemos activos que pueden utilizarse y aplicarse en el dia a dia empresarial. He aprendido a ser coach de emprendedores y a situar su estrategia comercial. Soy una profesional 2.0, que trabaja con la fórmula WOD (work on demand), montando equipos cuando los proyectos lo necesitan ya que cuento con mi propia red de networking profesional, por eso puedo ofrecer un precio competitivo para un servicio de altísima calidad.

Y tú, eres un emprendedor 2.0?

Carina Stinga | Diseño tu ecosistema visual | Consultora UOC | Mentora Barcelona Activa

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