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La angustia de la hoja en blanco

El diseño visual requiere destreza y entrenamiento creativo, esto es, saber utilizar un método que te permita sacar partido a tu creatividad innata. Para ello necesitas controlar y manejar estas variables:

1. La angustia creativa

2. El apego

Enfrentarse a la hoja en blanco significa enfrentarse al momento de Diseñar (con mayúsculas). Aquel momento en que un proyecto está maduro para pasar a fase gráfica suele ser el momento más angustiante de todo el proceso creativo.

La angustia creativa

La angustia creativa es una sensación que tendemos a evitar porque nos estresa y nos incomoda. Tenemos la sensación de que ese logo que prometimos o que se espera de nosotros es inalcanzable. Ver el trabajo de otros puede jugarnos en contra y bloquearnos porque es muy habitual darse por vencido antes de empezar.

La angustia creativa incomoda y queremos sacárnosla de encima lo más rápido posible. Es por eso que solemos permanecer poco tiempo en ese estado y nos cogemos a la primera idea que nos ha salido. Todo este proceso es inconsciente, cuando estás angustiado/a y cuando huyes de la angustia, pero hay algo que queda muy claro… solemos apegarnos a aquella primera idea más o menos potable que nos ha salido y nos cuesta horrores despegarnos de ella.

En este video John Cleese, el creador de Monthy Pyton y de la sitcom Fawlty Towers, habla de la angustia creativa. Te recomiendo que no te lo pierdas.

 

El apego

En ese momento es cuando te enfrentas al apego. Entonces las críticas o las indicaciones de mejora te resultan tediosas y te es muy difícil desligarte de tu creación.

El apego forma parte del proceso creativo, es como el sentimiento de “Mi tesoro” del Señor de los Anillos, lo puedes reconocer fácilmente porque te cuesta mucho mover un aspecto por pequeño que sea de tu creación.

El apego es tu zona de confort, es tener la solución a tu problema y es, sobre todo, escapar de la angustia creativa que es tan desagradable.

El apego, como podrás imaginar, es un obstáculo que te impide avanzar, te impide proponer un logotipo mejor y te impide ir más allá de tus límites.

El apego te sitúa en las soluciones más básicas, las más simples y las más obvias. Si sucumbes a él, te estarás quedando en un plano standard y ni siquiera tu mismo/a te estarás dando la oportunidad de explorar otras soluciones.

Ahora que ya sabes a qué te enfrentas cuando te enfrentas a la hoja en blanco, te explicaré el método que puede ayudarte a sacar tu lado creativo y explorar todo tu potencial como diseñador.

1. Investigación intuitiva

Antes de diseñar nada primero mira, y mira mucho. Somos creadores visuales y nuestro activo es intangible, consiste en todo lo que hayas conocido, mirado y atesorado.

La investigación visual consiste en recopilar materiales que te sirvan o te inspiren. Se trata de buscar mucho, de mirar con mirada atenta, de descubrir las formas, los recovecos, las combinaciones. Es una investigación activa porque tienes las antenas creativas conectadas. Esto es, tienes el proyecto en mente y vas buscando inspiraciones a partir de eso. Verás que las inspiraciones que más te llaman la atención varían dependiendo del proyecto que tengas por resolver. A esto le llamo “investigación intuitiva” y lo que hace es activar el músculo de la atención selectiva que tenemos innato.

Este músculo al que me refiero se hace evidente cuando crees que estás embarazada y no dejas de ver embarazadas por la calle. Obviamente no es que haya más embarazadas que antes, sino que tu atención está posándose en aquello que tienes “encendido” dentro. Buscamos fuera lo que tenemos antes dentro, aunque por supuesto es un proceso inconsciente.

En la fase de investigación intuitiva lo que haces es poner a trabajar para ti a tu atención selectiva, entonces al buscar referentes visuales verás cómo unos te llaman la atención por encima de otros. Recopílalos en una carpeta ya que son parte del proceso creativo de ese proyecto en particular. Son tu fuente de inspiración particular de la que puedes sacar algunas cosas claras.

2. Brainstorming de ideas

Si quieres soltar, necesitas contar con más de una idea para evitar caer en el apego. Para ello aplica el brainstorming como parada obligada en tu proceso de diseño. En este post te explico de qué va el brainstorming y cómo preparas tu frame mental para que sea productivo.

3. Selección y filtrado

El brainstorming es un momento expansivo y explosivo en que, creando las condiciones externas adecuadas, pueden salir muchas ideas, algunas de ellas muy buenas.

El brainstorming necesita un tiempo de reposo, como el soufflé. Hay que dejar reposar las ideas para poder verlas con distancia y, sobre todo, con desapego. Entonces escoges al menos dos ideas y las desarrollas más. Si tienes al menos dos, eliminas el apego de la ecuación.

 

A partir de aquí ya has pasado la angustia de la hoja en blanco y, si te aseguras de contar con más de una idea, estarás evitando el apego. El resto del proceso, al ser ya tangible (tienes un logotipo y ya hablas sobre algo en concreto), es mucho más fácil de gestionar y de llevar… y mucho más relajante.

Carina Stinga

Visual Thinking Process

Profesora UOC | Mentora BCN Activa

Ayudo a empresas, organizaciones y profesionales a tener una identidad visual adecuada que fomente una comunicación acertada y permita enamorar a su público.

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