Este post forma parte de la serie “La innovación como método” en donde os explico técnicas y métodos para emprender acciones que nos lleven a la innovación constante.

El proceso creativo y de diseño no son arbitrarios ni dependen de la suerte. El dar a luz a una buena idea no es un momento aislado, algo que pasa y no sabes cómo pasa. De hecho es más bien todo lo contrario y para explicarlo he creado una serie de posts en donde os hablaré de mis técnicas y fases más probadas, así como las más efectivas y las que me han dado mejores resultados en cuanto a optimización del tiempo.

El proceso creativo fase 1, la investigación.

Investigar significa que voy a abrir las antenas que me conectan al mundo para absorber lo más posible aquello que estoy investigando.

 

Investigar consiste en:

1. Buscar informacion

Se trata de situar tu proyecto y conocerlo de arriba a abajo. Gracias a esta fase yo he aprendido a lo largo de mis colaboraciones con la industria farmacéutica de EPOC, biotina, antiaging y ojos sensibles, entre otros.

2. Pregunta, pregunta, pregunta

Además de la información que recabes haciendo un trabajo de investigación como de “rata de biblioteca”, habrá momentos en que esa imagen que te has montado se queda incompleta o con agujeros. Siempre hay algún experto en ese campo a quien puedes abordar para tener una entrevista más exhaustiva y más informal.

En ese tipo de investigación todo cuenta, y es cuando pones a prueba y entrenas tu empatía y la forma de conectar con el otro.

Si logras meterte en su mundo y entender el proyecto de cabo a rabo, habrás hecho un muy buen trabajo. Se trata de que tengas la sensación de que el proyecto es tuyo porque lo conoces al dedillo.

Un buen diseñador/investigador lo conoce incluso más que el propio cliente que encarga el proyecto.

 

3. Mira el mercado

Una vez sabes todo lo que sabes, ya has hecho un muy buen trabajo de construir una base. Has hecho la primer parte, que es el trabajo interior. Ahora toca mirar fuera, que es otro tipo de investigación que te permitirá acabar de situar el contexto.

Miramos el mercado para:

  • Conocer proyectos similares y desmenuzarlos conceptualmente
  • Inspirarnos con material visual y gráfico
  • Extrapolar experiencias

 

4. Para quien diseñas

Esta última fase pone a prueba tu empatía y tu capacidad de meterte en la piel del otro para crear algo a medida de tu usuario. Recuerdo un proyecto en particular en que este paso me resultó un salto bastante grande. Se trata de turutinadebiotina.com, un weblog dirigido a mujeres que les gusta cuidarse las uñas. Como yo no soy perfil de este site, he hecho un salto con la imaginación y he pensado en una persona que tuviera cerca y que le guste cuidarse las uñas.

El hecho de encontrar una cara cercana me ha permitido “diseñar para alguien” y crear una identidad visual adecuada a ese público.

Siempre diseñamos para alguien. Sin ese alguien nuestro proyecto queda huérfano. No engancha y no crea engagement.

El proceso de investigación concluye cuando tienes la clara sensación de que no te quedan agujeros mentales porque tienes un mapa claro del proyecto global.

Carina Stinga

Visual Thinking Process

Profesora UOC | Mentora BCN Activa

Ayudo a empresas, organizaciones y profesionales a tener una identidad visual adecuada que fomente una comunicación acertada y permita enamorar a su público.

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