Este post forma parte de la serie “La innovación como método” en donde os explico técnicas y métodos para emprender acciones que nos lleven a la innovación constante.

Una vez has recorrido la investigación, el brainstorming para generar ideas y la conexión de ideas, tocará dar forma a esa idea que has definido. Entraremos entonces en fase de protipado, le damos cuerpo a eso que estamos creando.

Prototipar es hacer tangible y real esos conceptos que aún son intangibles. Ponemos manos a la masa, trabajamos con materiales simples, lo hacemos rápido y lo dejamos descansar. Un buen prototipo es una idea capturada en algo material que vamos mejorando constantemente.

Características de un prototipo:

1. Tiene concepto

Esto significa que algo quiero lograr con él, encierra una idea y un objetivo. Sin concepto podría ser cualquier cosa y el fin último del diseño es la intencionalidad.

2. Refleja rudimentariamente el concepto

Prototipamos para pasar a tangible un intangible. Mi solución intentará solventar un objetivo.

3. Sigue siendo una idea

El prototipo es sólo una manera de resolver un problema. Su forma, tamaño o resolución material son las primeras pinceladas en el camino de la resolución final. Seguimos inmersos en el proceso creativo y todo se puede (y se debe) desmontar y replantear.

Prototipar es bajar a la realidad y hacer ese salto entre mundo idea y mundo materia.

En este momento es cuando experimentas la angustia de la página en blanco. Llevo más de 20 años trabajando en diseño y comunicación visual y el momento de bajar a la realidad tus ideas y conceptos es siempre de nudo en el estómago. Tus expectativas personales están todas en juego y te preguntas si podrás hacerlo tan bien como todo lo que has visto e investigado. Es un momento de nervios, los mismos que debe experimentar un actor antes de salir al escenario.

Para propiciar el frame mental adecuado para esta fase, os dejo mis técnicas:

1. Prototipa rápido

Aquella idea que mínimamente tienes identificada, pásala al mundo real. Trabaja rápido y no focalices en los acabados sino en atrapar y capturar todo lo que tienes en mente. Hay que ir rápido para que no se te escapen las ideas. Desarrolla hasta donde tienes visualizado y pasa a la siguiente idea.

2. Si ves que no vas rápido, cambia de idea

El proceso de prototipado es un proceso que tiene lugar entre abstracto-real. Estamos pasando una idea a realización, cuanto más rápido vamos, menos se nos escaparán las ideas.

3. Deja descansar los prototipos

Como te podrás imaginar a estas alturas, el proceso creativo es un auténtico tsunami interior. Te llevas a ti mismo por diferentes estados mentales para sacar lo mejor y más creativo de ti. El tema es que estos viajes mentales son realmente exigentes. Al acabar cada fase te notarás cansado y repleto. Estas sensaciones son señales de que has agotado esa fase. En el caso del prototipado, necesitarás al menos 24 o 48 horas de distancia mental para poder desarrollar esas ideas que empiezan a tener forma.

Carina Stinga

Visual Thinking Process

Profesora UOC | Mentora BCN Activa

Ayudo a empresas, organizaciones y profesionales a tener una identidad visual adecuada que fomente una comunicación acertada y permita enamorar a su público.

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