Esta serie de posts intentará poner luz sobre los 10 términos básicos que utilizamos día a día los diseñadores cuando trabajamos en tu comunicación visual. Me he encontrado con que, en mis interacciones diarias con clientes y potenciales, no todos entienden muchas veces la mitad de los términos que utilizo.

El lenguaje es simplemente un punto de partida en común, define las bases de la interacción de ideas y, en este caso, de servicios. Es vital que puedas entender lo que dice tu diseñador, sobre todo cuando recibes más de un presupuesto y necesitas hacer una comparación valorativa entre uno y otro.

 

Hoy hablamos de logotipo, el diseño del símbolo identificativo que representará tu proyecto.

Al diseñar un logotipo estás resumiendo, conceptualizando, sintetizando y capturando una idea en una forma. Un logotipo es la expresión mínima y máxima de una idea. Tiene un sentido, está imbuido de determinantes que lo hacen ese y no otro. Debe funcionar en una variedad de soportes y tamaños. Está pensado para que dure años sin perder vigencia.

 

Características fundamentales de un logotipo:

Simplicidad

Un logotipo es la expresión mínima y máxima de una idea. Es la síntesis formal de un concepto, de algo que quiero explicar y transmitir. En el diseño de un logotipo se evitan florituras, formas complejas o elementos que quiten fuerza. En el diseño de un logotipo el lema Less is more es más relevante que nunca.

Versatilidad

Un logotipo es un elemento distintivo que, como tal, deberá funcionar en una amplia cantidad de soportes. Dependiendo de la empresa que represente puede tener aplicaciones variadas y muy disímiles entre ellas. Para que te hagas un ejemplo, piensa en el favicon de una página web, que es una imagen que mide 16×16 pixels y tiene el tamaño de una mosca digital o su aplicación en grandes lonas publicitarias o banderolas en la entrada de una tienda. Piensa en aplicaciones que tienen una complicación técnica alta como cuando es necesario aplicarlo en uniformes y en diferentes tipologías de tejido en donde la serigrafía no es la única solución viable.

Un logotipo debe responder a todas estas variabilidades de aplicación técnica y lo hará desde el diseño de una forma pregnante, limpia y simple. Es por ello que un logotipo bien diseñado permitirá que tu proyecto crezca, porque se podrá aplicar en innumerables soportes sin sufrir pérdida de calidad visual. De esa manera acompañará el crecimiento de tu emprendimiento, es un poco como los ordenadores Apple que cuentan con funcionalidades que usarás de aquí a tres años y que cuando las necesites, ¡allí estarán!

Concepto

El diseño no es un arte decorativa, el diseño es thinking, intención y método. En un logotipo es donde se capturan estas tres características. Un logotipo lleva detrás un proceso de investigación, brainstorming y desarrollo que determina que está pensado y que su solución no está planteada al azar.

Un logotipo necesita nacer de una investigación previa que determinará qué tipo de producto o servicio estoy vendiendo, a qué público me dirijo, cuál es mi competencia, en qué contextos existirá. Esta investigación previa es el mapa de situación, nos permite saber dónde va a existir este logotipo y con quiénes interactuará.

Perdurabilidad

Un logotipo debe durar 20 años sin envejecer. Para ello es necesario diseñarlo a partir de una idea y no de las tendencias visuales de moda. De las inversiones en diseño visual, el logotipo es aquella que más se amortiza porque en este elemento necesitamos ser incisivos, usarlo en todos los soportes imaginables y darle salida y visibilidad con frecuencia. Cuando tú te canses de él es cuando empezará a ser conocido, así que, no descartes tu logotipo antes de los 10 años de existencia, lo necesitas para hacer presencia de marca.

Crea marca

Un logotipo encierra una idea, si, pero también encierra un ecosistema visual, un ambiente, una intención. Los buenos logotipos “llenan el escenario”, como se dice de los buenos artistas que salen a cantar solos con una guitarra frente a miles de personas, en un escenario gigante, en un contexto enorme. Un logotipo bien diseñado llena un cartel, decora un evento, funciona como presentación en una tarjeta. En sus múltiples aplicaciones, apariciones y usos funciona como si hubiera estado pensado especialmente para ese sitio, y sin embargo es el mismo, con sus variantes, aplicado de manera coherente en infinidad de soportes.

Normas de aplicación

Un logotipo está diseñado hasta el último detalle, justo porque su importancia en la consistencia de una marca es tan vital. Para ello se diseñan las normas de aplicación, que se recogen en el manual de normas corporativo. Es un documento en donde se regulan los usos permitidos, se detallan los usos prohibidos, se definen los colores en sus diferentes variantes (colores de impresión, colores de pantalla, colores Pantone), se determinan los tamaños mínimos y se hacen los ajustes necesarios para aplicaciones concretas como, por ejemplo, el favicon que te nombraba al principio, o la firma de email, una aplicación animada del logotipo que ahora empieza a llevarse tanto y usos documentales en papelería, entre otros. 

 

Este post forma parte de la serie Los 10 básicos en comunicación visual porque cuando tu profesión es tu vocación, como es mi caso, estás atado a ella porque ella te llama una y otra vez. Es mi forma de rendir homenaje al diseño, a la creación visual y a todos los diseñadores y creadores visuales que hacemos el mundo más alegre y más bonito.

Carina Stinga

Visual Thinking Process

Profesora UOC | Mentora BCN Activa

Ayudo a empresas, organizaciones y profesionales a tener una identidad visual adecuada que fomente una comunicación acertada y permita enamorar a su público.

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