Esta serie de posts intentará poner luz sobre los 10 términos básicos que utilizamos día a día los diseñadores cuando trabajamos en tu comunicación visual. Me he encontrado con que, en mis interacciones diarias con clientes y potenciales, no todos entienden muchas veces la mitad de los términos que utilizo.

El lenguaje es simplemente un punto de partida en común, define las bases de la interacción de ideas y, en este caso, de servicios. Es vital que puedas entender lo que dice tu diseñador, sobre todo cuando recibes más de un presupuesto y necesitas hacer una comparación valorativa entre uno y otro.

Hoy hablamos de naming, el proceso por el cual creamos el nombre de algo (un proyecto, un evento, un producto).

 

Antes de que algo exista necesitará tener un nombre. El naming se puede explicar con el nombre de los hijos y de las personas. Seguro que te ha pasado que alguien está esperando un bebé y que mientras no tiene nombre, todos son posibles, pero una vez el nombre queda definido, te es muy difícil imaginarte que esa personita se pueda haber llamado de otra manera.

El naming de tu proyecto es eso mismo, esa identidad sonora que crea connotaciones mentales y que se queda indefectiblemente enganchada a tu propuesta.

El naming debe cumplir una serie de requisitos para ser efectivo:

1. Concepto

Al igual que el logotipo y el branding, el nombre de tu proyecto debe tener un sentido que lo ligue a una idea, o al menos que la defina y la constituya. A estas alturas ya sabes que en diseño todo tiene un sentido y que no hay elementos aleatorios o que se dejan al azar. El naming, por tanto, forma parte de una decisión pensada, tiene un sentido y busca transmitir una idea o un concepto.

De los proyectos de naming en los que he participado, triptrup ha sido, sin lugar a dudas, el que más sirve para explicar este tema. El naming de esta agencia de viajes dedicada a los viajes en grupo y en familia encierra los conceptos de “viaje” en la palabra trip y de “grupo” en la palabra trup (troupe). Funciona adecuadamente al pronunciarse juntas porque tiene un sentido juguetón que se caza con el público al que nos dirigimos.

 

2. Sonoridad

Estamos diseñando con una materia prima que es el sonido y lo auditivo, de manera que buscamos que la sonoridad, la cadencia y el ritmo auditivo sean pregnantes y adecuados de la misma manera que buscamos la pregnancia visual al pasarlo a imagen gráfica. El cómo suena es un aspecto crucial a la hora de definir un naming, tiene que tener gancho, acento y dar ganas de repetirlo.

 

3. Fácil pronunciación

Respecto a la pronunciación, es importante contemplar el hecho de si este naming será de uso en un territorio o será de uso global. Cambia considerablemente el enfoque si lo que estamos buscando es un naming que funcione en un contexto más anglosajón o no. El propio target de tu proyecto determina las virguerías que podemos asumir a la hora de escoger el naming.

En este punto te pongo un ejemplo muy cercano. Mi nombre de DNI es Elizabeth Carina Stinga, escrito como la reina de Inglaterra. Me llamo Elizabeth porque mi abuela se llamaba Elisabetta y en el registro civil no les permitieron a mis padres poner un nombre en italiano (¡aunque sí en ingles!). Resulta que mis abuelos eran italianos del sur de Italia, exiliados de la segunda guerra mundial. Habían ido a la escuela hasta tercero de básica, casi no sabían leer ni escribir, ¡Imagínate lo de pronunciar en ingles! Está claro que lo de pronunciar Elizabeth era para ellos muy complicado y farragoso por lo que, finalmente, se han decantado por llamarme Carina, el segundo nombre, el que iba de relleno. ¿Qué te dice esto de mi naming? ¿Ha estado pensado o ha sido una elección fortuita, más fruto de la casualidad que de la reflexión? Obviamente esto nos lo podemos permitir con el nombre de una persona, a fin de cuentas, es irrelevante. No puedes permitírtelo con tu proyecto. No puedes pensar en un nombre que te guste pero que el público a quien te diriges no sabe o no puede pronunciar.

 

Este post forma parte de la serie Los 10 básicos en comunicación visual porque cuando tu profesión es tu vocación, como es mi caso, estás atado a ella porque ella te llama una y otra vez. Es mi forma de rendir homenaje al diseño, a la creación visual y a todos los diseñadores y creadores visuales que hacemos el mundo más alegre y más bonito.

Carina Stinga

Visual Thinking Process

Profesora UOC | Mentora BCN Activa

Ayudo a empresas, organizaciones y profesionales a tener una identidad visual adecuada que fomente una comunicación acertada y permita enamorar a su público.

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