Técnicas para calmar tu mente

Este post no describe el mundo, como los demás, ni busca hacer evidencia en lo que hay alrededor. Me gusta observar el mundo, me gusta descubrir sus patrones y estudiarlos, soy una gran observadora humana y por eso me he dedicado a la comunicación.

Desde siempre, no se me escapan los detalles. Y reconozco que estamos viviendo una época de intensos cambios que me tiene bastante fascinada. La fascinación a veces se topa con el desánimo o la ansiedad cuando esos movimientos me resultan abrumadores o me veo que no puedo coger el carro. Mi viaje emocional diario es de parque de atracciones y me he dado cuenta que no estoy sola en esto.

Cuento con muchas técnicas y secretos para gestionar mi mundo interior y asi digerir en mejor estado el tsunami exterior.

Estas técnicas nacen del yoga (una de las primeras actividades a las que me aficioné con disciplina de monje zen), se nutren del mindfulness y de observar incansablemente esos patrones que nos definen y a veces nos acaban exclavizando.

Me gustaría ponerlas a disposición de los muchos autónomos y emprendedores que tienen días fascinados y les siguen nubes de ansiedad y desánimo. Para ello intentaré organizarlas en diferentes posts, porque cada una necesita un punto y aparte.

Esta vez os hablaré de calmar la mente.

Esta técnica es la última que perfeccioné y he llegado a ella a través de un insomnio que no me dejaba hacer una vida normal. O sea, cuando no tuve otra salida, me enfrenté a mi mente, e intenté disciplinarla.

Cuando hablamos de la mente nos enfrentemos a un nudo gordiano de pensamientos, sentimientos, emociones, sonidos, imágenes que se sucede, todo mezclado como si hubiera una tele encendida y sin que sepas como se puede bajar el volumen o apagar.

La mente es eso, literalemente.

No se puede apagar, más vale que lo aprendas pronto.

Sólo podemos calmarla. Calmarla significa bajar el ritmo, disminuir la cantidad de ruido, aprender a observarla, conocer sus patrones.

Es la tarea más ardua a la que me he enfrentado y a su vez la que me ha dado los resultados más asertivos.

Este post no pretende ser un compendio de mindfulness ni mucho menos. Sólo os comentaré 4 técnicas que he aplicado y que te ayudan a volver al presente, el lugar donde están las ocupaciones y donde se quedan fuera las pre-ocupaciones.

1. Analiza tus hábitos y varíalos

Esta técnica se usa mucho en contextos en que quieres cambiar algo en tu vida (por ejemplo adelgazar o dejar de fumar). Antes de poder ver el cambio necesitarás observar cuándo haces qué y el contexto que te invita a ello. En este caso se trata de que observes aquello que haces por repetición pero que podría hacerse de una manera diferente. Recuerda que los pequeños cambios son los que de verdad traen grandes movimientos vitales y que no se trata de cambiar de un día para otro sino de aplicar puntos diferenciales de un día a otro. Un ejemplo sería tomar un café en un bar diferente por la mañana, usar un camino diferente cada día, variar, minimamente tus rutinas habituales.

Eso te obligará a observarlas, pensar en ellas, estar con ellas y volver a prestarles atención.

Se gana una gran calidad de vida sólo volviendo a estar dentro de tu vida.

2. Monta tu personaje

Esta técnica nos ayuda a ponernos sombreros mentales que nos permitan vivir y experimentar con conciencia plena nuestros diferentes roles diarios. En mi caso, yo me pongo un anillo cuando estoy trabajando. Con ese amuleto mi cerebro sabe que estoy en modo “profesional”. Al ir a buscar a mis hijos, el anillo (y sólo el anillo) pasa al cajón hasta el día siguiente. Se trata de montarte un rol y creértelo. Eso te dará más libertad y espacio para tener diferentes roles y por tanto no te identificarás con ninguno en especial ya que tú eres todos ellos y ninguno a la vez.

3. Utiliza un bar para trabajar

Los bares son sitios llenos de vida. Hace un tiempo, algunos cuentan con wifi gratis, son sitios acogedores, con bonitas vistas de la ciudad y que te permiten tener un momento tranquilo, único y casi mágico. Si tienes la suerte de que tu trabajo se puede hacer en un bar, te lo recomiendo para salirte de ese despacho cotidiano que de tanto verlo a veces nos hace perder la ilusión y la alegría de aquello que hacemos.

4. Conectar con los demás es terapéutico

Esta última técnica borda con lo obvio, el tema es que en los casos de autónomos que, como es mi caso, trabajamos en solitario, recordarlo no está de más.
El contacto social es uno de los antídotos más poderosos contra la depresión, el miedo y la ansiedad. Os lo comento porque, como gran observadora de mis patrones de ansiedad y relax he descubierto que sentirte conectada con los demás es como sentirte arropado en una red en donde nada te puede pasar.

Para ello tienes que salir a buscar ese contacto, con actitud abierta y alegre, porque siempre suma.

Espero que puedas poner estas ideas a funcionar y que compartas también tus técnicas para estar vivo. Aunque parezca una obviedad, estar vivo de verdad es lo más difícil que nos ha tocado hacer.

Carina Stinga

Visual Thinking Process

Profesora UOC | Mentora BCN Activa

Ayudo a empresas, organizaciones y profesionales a tener una identidad visual adecuada que fomente una comunicación acertada y permita enamorar a su público.

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