Hasta hace bien poco el mundo era más liso, las redes sociales no habían explotado y todos estábamos un poco más concentrados y en el presente que ahora.

La comunicación visual se trataba, de hablar con inteligencia y metáfora y poner en bonito esos mensajes.

Los receptores tenían espacio mental para digerirlos, de manera que la comunicación usaba técnicas de lenguaje como metáforas, parábolas, sinopsis, vuelcos, giros lingüísticos, etcétera.

Hoy la comunicación visual es de efecto inmediato y su gestión se ha convertido en tarea de cirujano.

Podemos desviar costes y errar en adjudicaciones de presupuesto si equivocamos el plan de acción. Podemos usar mucho tiempo, muchos recursos humanos y esfuerzos en redes sociales que no nos están aportando retorno. Podemos creernos que estamos invirtiendo y avanzando cuando en realidad estamos despilfarrando recursos en caminos equivocados.

Hoy la comunicación corporativa y visual ya no puede quedar en manos de quien sabe usar un programa de edición gráfica porque hoy se necesita un plan de acción.

El escenario actual está compuesto por 2 variables que antes no existían y han venido para quedarse:

1. Saturación

Vivimos en un contexto de hiper información y bombardeados constantemente por mensajes de todo tipo, esto significa que sólo podemos recordar aquello que ha pasado hace poco. De manera que hoy la repetición del mensaje se ha convertido en una necesidad de cualquier comunicación. Algo así como “estar para existir”.

2. Síntesis

Hace unos años podíamos darnos el lujo de usar metáforas o giros lingüísticos para así apelar a la inteligencia del lector. Ahora estamos saturados, eso significa que vamos al mensaje grosero, bonito, visual, que me lleve poco tiempo en digerir y me aporte algo en milésimas de segundo. Competimos por esa milésima de segundo en la mente de nuestro público.

Frente a este contexto nos quedan 2 opciones para definir campañas asertivas de comunicación visual

3. Háblale a tu nicho

Focalizar el mensaje en mi público, dejando de lado todo lo demás me permitirá reducir costes de creación de materiales (una web solo un idioma, una red social ya que es donde está mi nicho, etcétera)

4. Repite con inteligencia

Hoy competimos por el espacio mental del receptor y sólo se nos adjudicarán milésimas de segundo. El desafío es, primero destacar por encima del río de otros mensajes y luego comprimir lo que digo de manera muy sintética, clara y bonita para que eso quede en la mente de mi receptor.

Ya no alcanza con saber manejar programas de diseño y saber hacer imágenes más o menos bonitas. Se necesita estrategia y un plan de acción. Hay que saber repetirse de maneras creativas, ingeniosas, poco intrusivas y creativas. Hay que saber también, medir el retorno de lo que hacemos. Diseñar estrategias a la medida de mi proyecto. No querer estar en todos lados porque lo hace todo el mundo sino diseñar mi comunicación a la medida de mi empresa.

Para todo eso es necesario contar con un profesional que nos asesore, nos acompañe, nos tutorice y nos de herramientas para adoptar un plan de comunicación a mi medida.

Hoy más que nunca necesitas un profesional que tenga visión global y sepa plantear objetivos a corto y a largo plazo.

Necesitas saber evaluar el retorno de lo que haces para poder ir cambiando la estrategia según resultados.

Necesitas un consultor y un asesor en comunicación corporativa y visual. No te quedes con menos, salen mucho más caros.

Carina Stinga

Visual Thinking Process

Profesora UOC | Mentora BCN Activa

Ayudo a empresas, organizaciones y profesionales a tener una identidad visual adecuada que fomente una comunicación acertada y permita enamorar a su público.

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