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Las tres fases de la comunicación: Informar, convencer y enamorar

La comunicación es un proceso natural en el ser humano y por eso solemos observarla poco. Nos ha venido dada y no reparamos demasiado en ella. Sin embargo reviste una importancia capital ya que marca dónde estamos y dónde podemos llegar (como marcas, como profesionales, como empresas, como organizaciones, como proyecto).

La comunicación es la clave que, bien usada, abre todas las puertas y mal usada, nos cierra unas cuantas. La comunicación es tan habitual que ni la miramos, sin embargo, podemos estudiarla para entenderla y mejorarla.

ya En este post te hablaré de las tres fases que están implícitas en todo proceso de comunicación. Cada una de ellas es una especie de nivel que, una vez tienes controlado, te permite pasar al nivel superior. Los niveles superiores logran mejores resultados. Eso sí, requieren más planificación, más thinking y más asertividad.

Fase 1: Informar 

Esta fase es la más básica y se corresponde a la comunicación 1.0 de la que he hablado anteriormente. Que sea básica no significa, por eso, que sea prescindible ya que necesitas comunicar cosas de tu proyecto de manera clara, simple e informativa en todas las circunstancias.

La comunicación que informa tiene el objetivo de situar al receptor y de decirle quién eres, de qué va tu proyecto, qué quieres hacer con tal o cual cosa tan revolucionaria que estás desarrollando. La comunicación que informa es también una comunicación que sitúa, ya que pone en su sitio, que plantea el contexto presenta aquello que vendes. Es una comunicación que todo proyecto necesita. Lo importante es saber dónde y cuándo debe estar.

La comunicación que informa generalmente es la comunicación de segundo nivel, esto es, primero habrás dicho algo que llame la atención y después se fijarán en quién es que lo dice, qué ofrece, qué propone.

Al ser una comunicación de segundo nivel es imprescindible que sea completa, certera, que de confianza y que transmita prestigio. Piensa que un usuario llega a querer saber quién está detrás de tal o cual proyecto en un segundo paso, pero cuando quiere saberlo está receptivo para que le hablemos de nosotros/as mismos. Debemos aprovechar esa oportunidad y no desperdiciarla.

 

Fase 2: Convencer

Una vez entras en el imaginario mental de esa persona ya existes de alguna manera para ese usuario. Eres parte de un conglomerado de posibilidades que le resuenan.

Existir ya es un primer paso importante porque muchas marcas y proyectos ni siquiera logran formar parte de las posibilidades mentales de sus potenciales clientes. De manera que, felicítate.

Ahora es cuando empieza la fase de convencer, que se traduce en ser pro-activo y forjarte un tipo de presencia para ese usuario. Esta pro-actividad no debe ser algo histérico ni un hacer por hacer, sino que tiene que estar focalizada en que enseñes aquello que sabes hacer o que demuestres (que no es explicar) las características de este nuevo producto que tienes entre manos.

Convencer engloba varias actividades que pueden ayudarte a ser una posibilidad real para ese usuario. Enseñar tus procesos, los intereses que son tu materia prima desde donde nace el resto, el entorno en donde te mueves y toda una serie de información extra y relevante sirven para situar un poco tu propio territorio de marca. Cuanto más amplio el territorio de marca, más rica es la experiencia que puedes ofrecer a nivel comunicacional. Es entonces cuando trasciendes el producto que vendes y tu comunicación de verdad coge alas.

 

Fase 3: Enamorar

No te voy a mentir, esta fase es la más difícil y solo está reservada a unas pocas marcas que de verdad van a por ello. Enamorar tiene que ver con tener un discurso propio, una narrativa única, un storytelling que le de un hilo a todo lo que dices.

Este tipo de comunicación es la que todas las marcas quieren conseguir ya que es la que hace comunidad. Una marca que enamora muy probablemente ha montado su propio mundo en donde tiene seguidores y a quienes les ofrece contenido que excede el propio producto.

Las marcas que enamoran venden producto un poco como efecto secundario. Sus followers los siguen por lo que les ofrecen (podcasts, tutoriales, contenidos que les sirven) y les compran como algo natural, como parte de la interacción natural.

Cuando conoces una marca que enamora es como entrar en un universo montado de cero en donde operan unas reglas concretas. Como seguidor te quedas porque estás a gusto con ese mundo y como tal, la compra, la interacción y la venta forman parte de un intercambio natural y nada forzado.

Un ejemplo de marca que enamora por su narrativa es Charuca, la diseñadora que creó el concepto de papelterapia para venderle a las mujeres que quieren ser jefas de su vida. Te lo explico en este post en donde hablo de comunicación 2.0, la comunicación que engancha y enamora.

Carina Stinga

Visual Thinking Process

Profesora UOC | Mentora BCN Activa

Ayudo a empresas, organizaciones y profesionales a tener una identidad visual adecuada que fomente una comunicación acertada y permita enamorar a su público.

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