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La innovación como método, desarrolla y testea

Por Ruiz Stinga Studio el 9 julio, 2018 en co-creación, comunicación, creatividad, eficiencia
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Este post forma parte de la serie “La innovación como método” en donde os explico técnicas y métodos para emprender acciones que nos lleven a la innovación constante.

El proceso creativo es pura disciplina y método. No existen los momentos de iluminación mágica, al menos no existen aislados. Detrás de una buena idea hay mucho, mucho, mucho trabajo. Y la mayor parte del trabajo es trabajo contigo mismo y entrenamiento mental.

Si el proceso que te trajo hasta aquí (investigación, brainstorming, conexión de ideas y prototipado) ha tenido momentos en que has experimentado que estabas “llegando a puerto” o “dando con respuestas”, eso te da la pauta que la fase de desarrollo irá fluida como un río que recorre un valle plano.

Si tienes un buen trabajo realizado en investigación, generación de ideas y prototipado, el desarrollo será de continuación y finalización de eso que has comenzado. En general el desarrollo es una fase como de anexo y colofón de un proceso que ya ha sucedido antes. Es por eso que en desarrollo parece que pasa todo, pero en realidad solo sigues una linea que tú mismo has trazado. El desarrollo es, por decirlo así, la punta del iceberg. Es el momento en que todo se pone en su sitio, el momento en que palpamos, tocamos y vemos el resultado en nuestras manos.

Las fases anteriores son invisibles, pertenecen al mundo de los intangibles. La fase de desarrollo es tangible, ya estás tocando materia, los elementos tienen forma, tu proyecto va hacia algún sitio fuera de tu cabeza.

Al sacarlo de tu cabeza, eso sí, pasarán una serie de cosas:

  1. Te expones (y tienes que hacerlo) a las críticas

Los procesos creativos son arduos, creo que lo he dicho ya unas diez veces a lo largo de estos posts, porque requieren una energía interior que nos desgasta. Una vez acabado el proyecto, una vez tienes una maqueta muy acabada entre manos, vendrá la parte final que es exponerla a la mirada (critica) de los demás.

  1. Te sentirás que eres el criticado

Como has dejado tanta energia personal en dar vida a esta idea, estás muy identificado y enganchado a ella. Es un proceso normal y sucede así en todo momento. Tu idea no es solo una idea, es TU idea como si fuera un hijo. Te pasa lo mismo que con los hijos, te cuesta verle los defectos y te molesta que los critiquen. Sin embargo esta fase requiere que te expongas a las críticas para mejorar tu prototipo.

 

Una vez hayas completado el desarrollo, entrarás en la fase de test.

Será imprescindible que esta idea que ahora tiene forma, nombre y color la conozca alguien más que tú y tu equipo. De hecho, lo ideal es que la puedan ver y probar muchas personas diferentes. Por un lado te interesará que la pruebe tu target (el público objetivo para quien has diseñado), y por otro lado, y para comprobar cómo funciona en otros contextos, te interesará exponerla a otros usuarios. Cuanta más exposición, más información. Aunque ten en cuenta que luego hay que saber filtrar esa información que recogemos.

Técnicas para llevar exitosamente una fase de test y saber filtrarla:

  1. Toma distancia mental de tu proyecto

Para ello te recomiendo que lo dejes descansar un tiempo (días, semanas o lo que necesites para que ese proyecto no lo experimentes como “mi tesoro”)

  1. Preséntalo brevemente

Lo más habitual es que justifiquemos aquello que hemos hecho y las decisiones que hemos tomado. Sin querer estamos vendiendo nuestro producto y justo esta fase consiste en exponerlo a comentarios o nuevo puntos de vista que nos permitan sacarle más partido y mejorarlo

  1. Acércate amablemente a las críticas

Generalmente inventamos el tono de las críticas en nuestra cabeza. Para que esta fase sea de utilidad y que nos sirva para mejorar nuestro prototipo, necesitamos criticas, pero las llamaremos “áreas de mejora”. Se trata de dirigir aquella información que recibimos a nuestro prototipo y no a nosotros mismos, un error de percepción muy habitual (si criticias mi proyecto, me criticas a mi)

  1. No todas las críticas sirven

Exponerse a las críticas es importante para “testar respuestas”. Es un trabajo puramente de investigación, que en el camino se nos empaña porque nuestra implicación está metida hasta las orejas. Pero una vez hayas logrado mantener una distancia emocional prudente de las críticas, sabrás cuadrarlas mejor. Eso si, no todas las críticas sirven ni nos aportan información útil. Muchas veces te encontrarás con que “por pedir que no quede”, y es lo que pasa muy habitualmente… y si sirviera para esto también, y para esto otro? En esos casos es el momento de volver al punto cero de concepción y recordar qué sentido tiene este objeto, diseño o proceso y cuál es su finalidad para decidir si esa crítica sirve o es descartada. Esto último se topa con una máxima del diseño….

  1. Menos es más

Otra manera de saber filtrar las críticas es tener en mente si esto que te dicen de agregar, agrandar o mejorar es central y pivotal de tu idea madre (la mejora) o simplemente agrega ruido y funcionalidades pero que te hacen perder la fuerza principal. Para explicar esto con un ejemplo del día a dia, no hay más que pensar en el gmail. Una aplicación de correo que sólo gestiona tu correo. No tiene lupa ni linterna, no tiene calculadora. Sólo gestiona tu correo. Todo el esfuerzo ha sido el de ser un gestor mega fácil y cómodo de usar para gestionar tu correo electrónico. No se han ido por las ramas, ya hay otras aplicaciones para eso.

Con nuestros proyectos pasa lo mismo, mantenlos en menos, porque es más.

Después de 20 años moviéndome en el mundo del diseño gráfico y la comunicación visual, he aprendido que los diseñadores tenemos mucho por aportar al mundo de la empresa. Pensamos diferente, replanteamos el mundo, vamos por libres, estamos conectados con nuestro lado creativo. Tenemos activos que pueden utilizarse y aplicarse en el dia a dia empresarial. He aprendido a ser coach de emprendedores y a situar su estrategia comercial. Soy una profesional 2.0, que trabaja con la fórmula WOD (work on demand), montando equipos cuando los proyectos lo necesitan ya que cuento con mi propia red de networking profesional, por eso puedo ofrecer un precio competitivo para un servicio de altísima calidad.

Y tú, eres un emprendedor 2.0?

Carina Stinga / Comunicación y estrategia visual

outsourcing

 

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