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Cómo filtrar en la era de la borrachera, elegir diseñador

Por Ruiz Stinga Studio el 24 septiembre, 2018 en autonomo, comunicación, creatividad
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Este post está dedicado a Laura, una autónoma con muchos años profesionales a cuestas que está consolidando su proyecto y re-inventando su modelo de negocio.

Laura necesita buscar un diseñador que “la ayude con la página web”. Tiene la experiencia de su anterior web y del anterior diseñador que no era diseñador sino programador y a quien había que decirle qué imágenes usar porque técnicamente era muy bueno aunque allí no acaba (y ni siquiera empieza) el trabajo de diseño.

Laura está situada en el sitio en donde hoy mismo están muchos autónomos, profesionales y emprendedores

¿Cómo hago para elegir un diseñador para mi proyecto? ¿Qué parámetro uso si los precios varían enormemente de uno a otro? ¿Qué me ofrece de verdad cada uno?

Vivimos en la era de la borrachera y el empacho, nunca mejor dicho. Quieres un diseñador y Google pone cientos a tus pies. Entonces recurres al viejo modelo del boca-oreja y tampoco logras aclararte del todo porque sigue siendo un colectivo muy poco estandarizado, no sabes qué ofrece cada uno, a qué se debe la variabilidad de precios ni qué diferencia hay entre uno y otro.

En estos 5 puntos te dejo algunas reflexiones que nacen del trabajo que he realizado acompañando a emprendedores y autónomos estos últimos años.

 

  1. Busca el acompañamiento por sobre la técnica

De un proveedor que será el encargado de dar vida y alma a tu proyecto necesitas que cuente con una buena dosis de psicólogo, algo de coach para saber ayudarte a tomar decisiones y mucha destreza en escucha activa para que pueda descubrir aquello que de verdad estás queriendo, pensando y deseando.

  1. Pregúntale cosas, ponlo a prueba

Esto debes hacerlo antes de pasarle ningún proyecto y esta fase es vital. Como ya sabes, el rango de profesionales que entran en la categoría de diseñadores varía enormemente. Una copistería puede hacer un logo y también puede hacerlo un estudiante en el último año de la carrera o un profesional con más de 20 años de experiencia. En ese caso, tendrás el mismo producto con tres rangos de precios muy variables. ¿Cómo puedes saber cuál es el adecuado para ti y para tu proyecto? Pregunta, entrevista, saca tus dudas a relucir, no hables solo del logo ni esperes respuestas sobre colores o tipografías. Busca un diseñador que te ofrezca algo más, que te pueda contener y que te pueda guiar en el complejo mundo de la comunicación visual. Un diseñador que hable tu mismo idioma, que sea híbrido, que controle el business y sobre todo, que no se quede solo en el rango de lo que tú le estás pidiendo.

  1. Busca un profesional pata negra, los que aportan valor

Las entrevistas y las preguntas te permitirán descubrir el tipo de profesional que tienes enfrente. Los profesionales pata negra se distinguen por la pro-actividad (se implican con tu proyecto y lo hacen suyo desde el minuto cero), la actitud (te hacen sentir que estás en buenas manos) y la asertividad (son metódicos, siguen una planificación y saben llevar los proyectos a buen puerto).

  1. Busca un simplificador

El propio proceso de dar vida a tu proyecto es suficientemente complicado como para que encima intentes tomar decisiones respecto a la comunicación visual que en el largo plazo pueden significarte una losa. Esto lo he visto en muchos casos y frente a muchos proyectos. Los autónomos empiezan con mucho brío, no piensan sus proyectos como una carrera de fondo sino como una carrera de 100 mt llanos. La diferencia es abismal en el resultado. Al principio estarás muy motivado y el propio movimiento te servirá de gasolina, sin embargo, si no sientas unas bases sólidas de hábitos y de metodología de trabajo, tu proyecto muy pronto tocará fondo.

Un diseñador con metodología de trabajo es un profesional que tiene todo controlado en todo momento, que sabe planificar tu proyecto y fasearlo. Así mismo, te sentirás descargado de todo eso que te habías inventado que tenías que hacer. Busca un diseñador less is more y huye de los que se frotan las manos cuando les explicas todo lo que habías pensado diseñar. Sensatez siempre y por encima de todo es lo que permitirá que tu proyecto crezca en el largo plazo, sin agotarse y sabiendo re-inventarte cuando llegue el momento oportuno.

  1. Paséate por su portafolio y sus recomendaciones

Este punto lo dejo para el final porque, aunque te parezca extraño, de buenos diseñadores está lleno el mundo. Sin embargo lo que tú necesitas si estás emprendiendo es un consultor, un psicólogo y un coach todo en uno que al principio te ayude a situar el alcance de tu proyecto, a definirlo y a fasearlo para adaptarlo a ti. Luego necesitas que tenga destreza artística, esto es, conectar con su estilo visual. Que su forma de abordar la comunicación te emocione y te llegue. A esto lo llamo buscar un diseñador con alma, un diseñador que no sólo combina elementos sino que piensa la comunicación y pone los elementos al servicio de ella. Por último necesitarás la destreza técnica, y ni siquiera es tan importante porque se puede subcontratar en cuyo caso ni te enterarás si la web la programa él o la pasa fuera.

El arte de encontrar proveedores de confianza es igual al de encontrar pareja o al de encontrar información sobre eso que ahora te interesa:

Necesitas usar tu intuición para saber con quién estás hablando y qué te está ofreciendo. Saber leer entrelíneas y buscar más de una opinión y sobre todo, no quedarte con el precio más bajo sino con el profesional que te ha inspirado más ilusión y más confianza.

Y si todavía no has conocido uno que te ilumine por la ilusión con que aborda los proyectos que le llegan y para quien su profesión es su vocación, sigue buscando. No te quedes con menos, estás invitando a un colaborador a tu proyecto y necesitas que sea más que un proveedor de servicios.

Después de 20 años moviéndome en el mundo del diseño gráfico y la comunicación visual, he aprendido que los diseñadores tenemos mucho por aportar al mundo de la empresa. Pensamos diferente, replanteamos el mundo, vamos por libres, estamos conectados con nuestro lado creativo. Tenemos activos que pueden utilizarse y aplicarse en el dia a dia empresarial. He aprendido a ser coach de emprendedores y a situar su estrategia comercial. Soy una profesional 2.0, que trabaja con la fórmula WOD (work on demand), montando equipos cuando los proyectos lo necesitan ya que cuento con mi propia red de networking profesional, por eso puedo ofrecer un precio competitivo para un servicio de altísima calidad.

Y tú, eres un emprendedor 2.0?

Carina Stinga | Comunicación y estrategia visual | Consultora UOC

outsourcing

 

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